Iniciamos la materia con una de las enfermedades más comunes y a la vez más desconocidas en
El capitulo de glaucoma enmarcado con la etiqueta de ENFERMEDADES OCULARES es un
http://www.ocularis.es/ el blog más extraordinario, sencillo, didáctico y comprensible que he encontrado
¿Qué es la tensión Ocular?
Bases necesarias para entender cómo la tensión del ojo puede afectar a la visión.
¿Qué es la tensión del ojo?
La tensión ocular es el nombre coloquial de la presión intraocular, cuyas siglas son PIO. El ojo es un órgano aproximadamente esférico, pero no es sólido por dentro y las cubiertas no son demasiado rígidas, así que para conservar la forma esférica usa el mismo truco que el que usamos para darle forma a un balón o un globo. Llenamos el interior de un fluido que está a más presión de la atmosférica. Si el fluido del interior está a mayor presión que lo que hay en el exterior, la cubierta se estira y adopta la forma (aproximada) de esfera. El balón lo llenamos de aire, y debe estar a cierta presión para que mantenga bien la forma y no se deforme. En el ojo pasa algo parecido, sólo que dentro no hay aire.Por tanto tenemos que el interior del ojo mantiene una presión por encima de la atmosférica. Recordando las clases de ciencias naturales de la escuela, la presión es igual a la fuerza entre la superficie, y en el sistema internacional se mide en Pascales (un Pascal es 1 Newton/m2). Sin embargo, son más populares otras medidas: centímetros de agua, bares (y su submúltiplo los milibares), atmósferas; y sobre todo, milímetros de mercurio (que se abrevia en mmHg). La presión atmosférica a nivel del mar suele estar a unos 760 milímetros de mercurio. Éste sería el valor absoluto, pero en medicina medimos las presiones con relación a la atmosférica.
Cuando medimos la presión arterial y nos da por ejemplo 12/8, realmente son 120 mmHg de tensión sistólica (cuando llega el impulso de sangre del corazón) y 80 mmHg de tensión diastólica (cuando las arterias están más vacias de sangre). Es decir, 120 mmHg y 80 mmHg por encima de la presión atmosférica. Obsérvese que cuando abreviamos la tensión arterial, es muy común quitar el cero de la derecha, es como si dividiéramos entre diez el resultado.
¿Qué valores de tensión ocular son normales?
La presión dentro del ojo suele situarse en torno a 15 mmHg, pero existe mucha variabilidad, de forma que se acepta un rango de normalidad de 5 mmHg hacia arriba o abajo. Es decir, entre 10 y 20 mmHg se consideran tensiones normales. Una presión intraocular alta se considera a partir de 21 mmHg, y una presión baja por debajo de 6 mmHg. Es muy importante entender la variabilidad, que muchas veces los pacientes no lo viven así. Es habitual que se compare con la tensión arterial, aunque no son comparables.
Una presión intraocular que suba de una vez a otra de 14 a 16 no tiene mucha importancia (siendo sinceros, ninguna), porque una diferencia de 2 mmHg estando en rangos de rigurosa normalidad, no es significativo. Un aumento de tensión arterial sistólica (”la alta”) de 14 a 16 sí es significativo porque hay un cambio de 20 mmHg.Por otra parte, y esto es muy importante, la presión intraocular no es un dato constante e invariable. Fluctúa a lo largo del día, y cambia por motivos tan aparentemente banales como aguantar la respiración o hacer fuerza con el párpado en el momento que le miden la presión intraocular. Por otra parte, la medición de la presión no es exacta, y con el mejor sistema de medición, entre un oftalmólogo y otro la diferencia de medidas puede llegar a ser de 2 mmHg. Por lo tanto, es importante tener varias medidas de presión intraocular a lo largo del tiemo para hacernos una mejor idea.
¿Cómo mantenemos la tensión ocular?
Bien, dejemos los números y volvamos al ojo. Hemos dicho que un balón lo llenamos de aire para conseguir la presión deseada en el interior. Pero ¿de qué se llena el ojo?. Ciertamente no es de aire.La parte “noble” del ojo son las cubiertas, la cavidad interior como tal no tiene realmente un papel activo en la formación de la imagen. Por tanto, lo que rellena el ojo tiene dos funciones básicas: a) ser transparente para dejar pasar la luz a su través, y b) mantener la presión intraocular. Los dos elementos que llenan el interior del ojo son el humor acuoso y el humor vítreo. El humor vítreo, cuerpo vítreo, o simplemente vítreo, apenas puede denominarse fluido. Constituye la mayor parte del volumen interno del ojo, y es básicamente una malla tridimensional de proteínas y azúcares, con escasas células, y que tienen “atrapado” un buen volumen de agua. No hay vasos sanquíneos activos ni nervios. O sea, que es principalmente un tejido bastante homogéneo que hace de sostén, y que es (en su mayor parte) transparente.
El humor acuoso ocupa sólo la parte anterior del ojo, desde la córnea hasta el cristalino. En volumen tiene menor importancia que el vítreo. Como su propio nombre indica, el humor acuoso es básicamente agua; se forma filtrando la sangre de las células, por lo que es en su gran mayoría agua, y disueltos en ella están varios elementos alimenticios, proteínas pequeñas, oxígeno, dióxido de carbono, etc. Este fluido no se encuentra estanco, sino que se va recambiando continuamente. Se genera en una parte del ojo, circula por entre las estructuras, y se absorbe por otro lado. Este constante movimiento permite que el acuoso esté siempre rico en oxígeno y nutrientes, por lo que cubre las necesidades de los tejidos que no tienen aporte sanguíneo, que son el cristalno y la parte interior de la córnea. La producción de humor acuoso está equilibrada, de forma que la misma cantidad que se va formando, se va extrayendo. De este equilibrio depende la presión intraocular. No conocemos todos los detalles de este equilibrio, pero en la mayoría de los casos es muy eficaz. Debido a que la densidad del humor acuoso es prácticamente igual a la del agua, la presión dentro del acuoso se transmite al vítreo y a la parte posterior del ojo. Por eso, aunque el acuoso representa en volumen una minoría, condiciona la presión intraocular global.
Producción de acuoso:
el cuerpo ciliar.El humor acuoso se genera en una estructura llamada cuerpo ciliar.
Para entenderlo mejor recordemos:
Anatomía de la parte anterior del ojoVolvamos al cristalino como tal. Está colocado en la parte anterior del ojo, detrás del iris. Es decir, lo que está justo detrás de la pupila (la niña del ojo) es el cristalino. Normalmente no lo vemos por una sencilla razón: es transparente. Además, la parte de atrás del ojo actúa como cámara oscura, por lo tanto casi nunca hay luz que atraviese el cristalino y sea captada por un observador externo. Explicaré el concepto este de cámara oscura: sólo entra luz por la pupila, un agujero relativamente pequeño, y debido (entre otras cosas) a la configuración esférica del ojo, la luz que entra no la vemos salir, excepto circunstancias concretas en las que la fuente de luz que entra en el ojo está en la misma posición que el observador (como por ejemplo al hacer una foto con flash, entonces vemos los ojos rojo-anaranjados, que es el color de la retina).
En este dibujo está el ojo cortado de perfil. En la parte derecha está la parte posterior del ojo, con la retina en rojo, ahora vamos a dejar de lado estas estructuras. Nos concentramos en la izquierda, que es la parte anterior del ojo. Lo primero que vemos es esa “E”, que es el optotipo que simuladamente se va a proyectar a través del ojo a través de esas líneas negras. La luz (líneas negras) entra en el ojo a través de la córnea, que es la cubierta anterior del ojo, se ve que está más incurvada, más proyectada hacia afuera. La córnea es transparente, y en su parte periférica se continúa con la esclera, que en el dibujo se ve más azulada, y constituye el resto de la cubierta del ojo. Realmente la esclera es blanca, y da ese color a “lo blanco del ojo”. Pero sigamos el trayecto de esas líneas negras que salen de la “E” y simulan los rayos de luz. Después de atravesar la córnea, entran a un espacio llamado cámara anterior (en el dibujo se señala como “anterior chamber”). Ese espacio, que está entre el iris y la córnea, mide unos 2-3 milímetros en la parte central, y está rellena de un líquido transparente llamado humor acuoso.
La cámara anterior finaliza en el iris, que en el dibujo, al estar de perfil, se identifica con más dificultad. De frente, el iris es un círculo de color con un agujero en medio, la pupila. Pero de lado es una delgada capa de tejido, de orientación vertical, y la pupila lo divide aquí en 2 porciones. Entonces lo vemos como una capa de tejido rosa que surge desde arriba y abajo. Estos tejidos no se tocan, queda un agujero en medio que es la pupila. A través de la pupila se cuelan los rayos de luz.Detrás de la pupila y el iris hay un tejido ovalado, pintado en el dibujo de color amarillo, que es el cristalino. Este cristalino no flota dentro del ojo, sino que está sujeto por unos ligamentos. Se ven como unas cuerdas blancas, que atan el cristalino a las paredes. Estos ligamentos tienen varios nombres, el más frecuente es el de zónula.
Veamos más imágenes, esta vez reales.
Es esta primera hemos quitado la córnea y el iris. Vemos el cristalino como esa “lenteja” en medio, y está sujeta por innumerables “hilitos”, la zónula.

En esta segunda imagen vemos con más aumento la zónula. Esta imagen está tomada desde la parte de atrás del ojo, se ve cómo la zónula se inserta en unas estructuras arrugadas radiales llamadas procesos ciliares. De todas formas, ni los procesos ciliares ni la zónula se ven durante la cirugía (bueno, alguna vez se puede ver la zónula), porque están por detrás del iris.

EL cuerpo ciliares es la continuación natural del iris (realmente es la porción de úvea que está entre la coroides y el iris, pero no hace falta entrar tanto en la anatomía). Dentro del cuerpo ciliar hay un músculo, pero lo que ahora nos interesa del cuerpo ciliar es la parte en contacto con el interior del ojo, concretamente lo que se llaman procesos ciliares (para los que le gusten los nombrecitos, también se denomina pars plicata). Estos procesos ciliares constituyen la parte más anterior e interna del cuerpo ciliar, y son unas formaciones “arrugadas” detrás del iris, de donde salen los tendones (esas “cuerdecitas”) que sujetan el cristalino.

En esta imagen vemos el iris desde el interior del ojo. El iris como tal está representado en azul, y está rodeado por una especie de “verrugitas” marrones. Se ha quitado el cristalino y la zónula (las cuerdecitas) para verlo.

Esta imagen en grises es real, obtenida con el microscopio electrónico de barrido. La parte izquierda es el iris visto por dentro, y se termina en una línea de “montañitas” irregulares y abruptas, que son los procesos ciliares. Insisto de nuevo que para obtener estas imágenes hay que quitar el cristalino y los tendones que van de éste a los procesos ciliares.


Existen unos tonómetros muy antiguos que tenían como un sistema de pesas y una especie de compás. Aunque me consta que todavía debe haber alguno en circulación, es un método obsoleto y propio ya de un museo, no merece la pena ni dar nombres o poner imágenes. La tonometría actualmente vigente es la llamada tonometría de aplanación, que se realiza con el prisma de Goldmann. Este prisma es como un tubito de plástico más o menos transparente (realmente es más como un cono truncado, pero tampoco vamos a entrar en tanto detalle). Se puede colocar con un dispositivo a la lámpara de hendidura, y se llama tonómetro de Goldmann, o bien se puede poner en un dispositivo portátil, y entonces se llama tonómetro de Perkins.Lo de los nombres de los tonómetros realmente no tiene importancia (doy estos datos por si este artículo lo leen estudiantes de optometría o alguien con interés en profundizar más en el tema); lo importante es saber que este tonómetro es el más exacto, los sistemas más modernos no son capaces de igualar la precisión de este tonómetro.

Y también podemos adaptar el prisma a un sistema portátil, el Perkins:

Hemos dicho que la tonometría es de aplanación. Eso quiere decir que lo que intenta el tonómetro es aplanar la córnea. Se coloca en la parte central de la córnea, que es curva, y al aponerse la parte final del prisma, que es recta, el prisma tiende a rectificar la curvatura natural de la córnea. Es decir, la aplana.
La resistencia natural de la córnea a ser deformada y la presión que hay en el ojo son los dos factores que se oponen a la aplanación. El tejido de la córnea es muy homogéneo, por lo que para un grosor estándar de la córnea, se puede calcular qué resistencia hace el tejido. Existen otras fuerzas en juego, como el poder de cohesión del agua de la lágrima, pero también se puede calcular y es bastante estable. Por tanto, siendo todos los demás factores constantes y previamente estimados, la única variable es la presión intraocular. Hay un detalle que queda suelto, que ahora se le da mucha importancia, pero de momento dejaré que pase desapercibido, luego volveré a él.
Se refieren a una enfermedad muy frecuente en la población y a la vez muy compleja por la cantidad de factores implicados. Es habitual que la gente simplifique en exceso (por ejemplo, glaucoma = tensión ocular). Pero la realidad es más rebuscada y podemos desconfiar de la actuación del oftalmólogo si vamos con ideas demasiado simples y mucho miedo a la enfermedad.
Éstos son los glaucomas más frecuentes, de los que hablamos cuando hablamos sin más de “glaucoma”. Aquí está la dificultad de la definición. Primero doy la definición técnica, y luego vamos a ir desgranando lo que significa cada cosa.El glaucoma es una neuropatía óptica progresiva aparentemente debida a que la cabeza del nervio óptico no soporta su propia presión intraocular.Neuropatía significa alteración de un nervio, por tanto, si es neuropatía óptica, es una alteración del nervio óptico. En la definición también pone “aparentemente debida”, porque no conocemos bien los mecanismos. Pero el factor más determinante de que se produzca el daño en el nervio óptico es la presión intraocular, que es demasiado alta para el nervio (que no quiere decir que esté alta en cuanto a las cifras que nosotros consideramos normales).






La presión intraocular sobre el nervio óptico
Recordamos que el ojo tiene una presión en su interior que es superior a la atmosférica. Esa presión ejerce una fuerza sobre toda la superficie interna del ojo. Esta superficie interna abarca, entre otras cosas, a la retina y a la papila. Por tanto, la papila está sometida a esa presión, que recordamos que suele estar en torno a 15 mmHg. Supongamos que por la causa que sea, la presión aumenta bastante; por ejemplo 30 mmHg. ¿Qué ocurre?. Inicialmente nada, pero con el paso del tiempo (si la tensión se mantiene alta, claro), la presión ejercida sobre las fibras nerviosas terminan dañándolas. Puede ser por la presión directa que “aplasta” las fibras hasta que éstas se mueren, o bien porque la presión cierra los pequeños vasos sanguíneos que alimentan a las fibras nerviosas, y al quedarse sin riego, éstas terminan muriendo. Pero sea la causa que sea, el caso es que una presión alta termina dañando las fibras nerviosas. No es de repente, ni son todas a la vez, sino algo progresivo.Hago una puntualización: aquí no hay terminaciones nerviosas del dolor, así que esta pérdida de fibras no duele. Por otra parte, lo habitual es que las fibras que mejor se conservan suelen ser las que vienen del centro de la retina (de la mácula), por lo que la visión central se conserva hasta etapas avanzadas de la enfermedad.
Pero ya adelantábamos en la definición que las cosas eran más complejas. Resulta que existen daños crónicos del nervio óptico, cuyos signos clínicos (que veremos después) son iguales al glaucoma que acabamos de explicar, pero que cursan con una presión intraocular normal (es decir, menor de 22 mmHg). Y para rizar el rizo, la enfermedad también se controla ¡bajando la presión que teóricamente está bien!. Eso quiere decir, que aunque la presión sea estadísticamente normal (es decir, que otras personas tienen la misma tensión y no tienen la enfermedad), por la causa que sea esa presión es dañina para ese ojo.Parece ser que los factores implicados en este caso son problemas de circulación, de que no llega bien la sangre a la papila, e incluso con una presión ocular normal, ésta es suficiente para hacer daño al nervio óptico. Por tanto, ya estamos en condiciones de entender que tensión ocular no es igual a glaucoma, necesitamos otras exploraciones y pruebas para estudiar el ojo.
Un bosquejo de las clasificaciones más habituales que se usan, quizá nos sirve para hacernos una idea de que habitualmente las cosas son más complejas de lo que puede parecer cuando los médicos simplificamos para hacernos entender.
Y es que no hay un único criterio de clasificación, sino varios. Después, cada glaucoma concreto ocupa un lugar en cada una de las clasificaciones.
En el artículo previo sentábamos las bases de lo que es una papila normal, y lo que es la excavación papilar. Quizás es una buena idea que eches un vistazo antes de seguir.Hemos dicho que en el glaucoma hay un daño en el nervio óptico, donde progresivamente vamos perdiendo fibras nerviosas. La papila la podemos ver sin dificultad al explorar el fondo del ojo, así que, ¿qué aspecto tiene la papila con glaucoma? Veámoslo primero con ejemplos. Primero vemos una papila sana:

Ahora vemos cuál es la diferencia: en caso de glaucoma, la excavación ocupa proporcionalmente la mayor parte de la papila. ¿Por qué?. Por lo que he explicado antes, si se van perdiendo fibras nerviosas, ya son menos para tener que pasar por el agujero, por lo que cada vez la excavación es mayor (es decir, la papila se va “vaciando” de fibras nerviosas, y la parte sin fibras va creciendo). Por tanto, existe un concepto de “papila glaucomatosa”, que se caracteriza entre otras cosas por un aumento de la excavación. Y esto es un elemento más para diagnosticar y controlar un glaucoma. Hay otros elementos a tener en cuenta, por ejemplo el color de la excavación. Os fijáis que la excavación de la papila con glaucoma es más pálida, casi blanca, y la de la papila sana tiene mejor color. También nos fijamos en la regularidad, en ciertas proporciones, etc. Pero de momento nos quedamos con el tamaño de la excavación con relación a toda la papila.Hemos dicho la la cifra de tensión ocular no es definitiva para el diagnóstico o el seguimiento del glaucoma, porque por ejemplo hay glaucomas con tensión normal. Entonces, ¿el aspecto de la papila es definitivo y suficiente?. Pues tampoco, por 2 causas:- Puede haber papilas con excavación grande que se no estén enfermas. Recordando lo dicho en el artículo anterior, si el agujero es grande, las fibras pasan con comodidad sin “apelotonarse”, y en medio queda un área grande sin fibras. O sea excavación grande.- Para que la excavación sea tan grande como el ejemplo que he puesto, el glaucoma tiene que estar avanzado. No podemos dejar pasar la enfermedad hasta que podamos afirmar sin duda que esa papila tiene glaucoma. Tenemos que actuar antes.
Ésta es la tercera prueba que se necesita en los glaucomas (o cuando sospechemos que hay un glaucoma). ¿Qué es el campo visual?. Es el nombre coloquial que recibe una prueba llamada perimetría, o también campimetría, en la que exploramos la función visual, no sólo central, sino también periférica.¿Por qué necesitamos realizar esta prueba en un glaucoma?. Hemos dicho que la visión central está conservada hasta etapas avanzadas de la enfermedad, por lo que al principio comenzamos con pérdidas leves de visión en zonas periféricas. Supongamos que tenemos un paciente que sospechamos que tiene glaucoma. Le medimos la agudeza visual, y ésta es buena. La agudeza visual sólo mide la visión central, pero como sabemos que el glaucoma comienza por la parte periférica, no sabemos realmente cómo esta su visión de forma global.



El campo visual es una prueba muy importante para el diagnóstico y el control del glaucoma, porque tiene estas ventajas:- Es la prueba que realmente nos puede dar una idea del daño que está produciendo el glaucoma. Sin alteración del campo visual no hay glaucoma (ahora, con nuevas técnicas diagnósticas en algunos casos no es así, pero de momento lo damos como válido).- Un campo visual normal nos da margen de actuación. Significa que el paciente no tiene glaucoma, y si lo va a tener, lo hemos cogido a tiempo.- Si queda claro que el campo visual ha empeorado, aunque la tensión parezca que está controlada y la papila parezca que no ha cambiado, lo más normal es que el glaucoma haya progresado.
Tenemos estos tres elementos básicos: la presión intraocular (que se debe corregir con la medición del grosor de la córnea, o paquimetría), el aspecto de la papila, y el campo visual. Ninguno es definitivo por sí mismo para el control del glaucoma. Tampoco hace falta realizar todas las pruebas con mucha frecuencia ante la mínima sospecha. Por ejemplo, una persona con un antecedente familiar de glaucoma pero con unas tensiones de 12 mmHg y unas papilas de buen aspecto, no requiere un campo visual.En el próximo artículo, clasificaremos los glaucomas.
Para el público general no encuentro muy interesante el tema del tratamiento para el glaucoma. Sí que me parecía un reto tentador intentar hacer entender el concepto de la enfermedad. Tiene que ver con la tensión ocular, pero no es “tensión alta”. Como utilizamos bastantes pruebas diagnósticas, también me apetecía explicarlas, hablar de qué información nos dan y qué datos no nos pueden aportar. Sus puntos fuertes y sus limitaciones. Así se puede llegar a entender la complejidad de manejo de esta enfermedad, por qué el oftalmólogo tiene que manejar tantos datos y relacionarlos entre sí.

Objetivo del tratamiento.
Al comienzo de esta serie de artículos estuvimos explicando que el glaucoma (principalmente el glaucoma crónico), cómo estaba relacionado con un daño en relación con la presión intraocular (que no quiere decir que esta presión deba estar estadísticamente alta). Con lo cual, el objetivo del tratamiento es bajarla. De forma mantenida y duradera, a ser posible. Para ello, intentaremos utilizar los tratamientos menos peligrosos. Es decir, cumplir con nuestro objetivo asumiendo el menor riesgo posible para el paciente. Cuando los métodos más seguros fracasen, iremos asumiendo más riesgos, ya que habitualmente será más peligroso tener un glaucoma descontrolado que asumir los riesgos de un tratamiento.
Tratamiento farmacológico.
El primer paso siempre es intentar bajar la tensión con colirios, aplicados una, dos o tres veces al día. Y como lo que nos interesa es una disminución de tensión mantenida, hay que utilizar el tratamiento todos los días. Y no dejar de utilizarlo.
Quizás el nombre de “ojo seco” da lugar a una idea equivocada. No es exactamente que falte lágrima, por lo menos no siempre. De hecho, uno de los síntomas del ojo seco es, ¡el lagrimeo!. Vamos a escojer una definición más cercana a la realidad, y después vamos a descubrir qué significa. Entendemos por ojo seco aquella situación en la que la película lagrimal no conserva su estabilidad. Para entender qué queremos decir, hay que hablar de la superficie ocular
- Conjuntiva:
- Película lagrimal:

La película lagrimal se compone de agua en más de un 90%, pero tiene otros componentes que son fundamentales para que se mantenga estable. ¿Y por qué no puede ser todo agua?. Porque el agua no tiene una tensión superficial adecuada. Como este blog no es de física, en vez de explicar lo que es la tensión superficial, voy a poner un ejemplo: seguro que todos hemos jugado cuando nos lavábamos las manos de pequeño a hacer “aros de jabón”. Con la mano enjabonada, flexionamos el dedo índice y lo extendemos lentamente arrastrándolo sobre el pulgar. El hueco que se va abriendo en medio está cubierto por una fina lámina de agua jabonosa. Este líquido desafía la gravedad, sus moléculas se mantienen cohesionadas y no se caen gracias a la tensión superficial que ofrece el jabón. Pues en el ojo pasa parecido: necesitamos una fina capa de lágrima que recubra toda la superficie ocular. Esta superficie no es regular, sino convexa. Y además casi siempre está en posición vertical.
- Agua:
Ya conocemos las tres estructuras que componen la superficie del ojo (córnea, conjuntiva y lágrima). Ahora vamos a conocer los mecanismos activos que matienen íntegra dicha superficie.
Parpadeo:
Regulación de la producción de lágrima:
Causas del ojo seco
Normalmente no hay una sola causa para el ojo seco, son multitud de factores los que propician esta enfermedad. Y por otra parte, es muy frecuente lo que podemos llamar ojo seco subclínico, es decir, encontramos criterios de sequedad en la exploración (por ejemplo, una lágrima que se rompe en 5 segundos) pero el paciente no tiene síntomas. En estos casos la estabilidad lagrimal está “al límite”, y un sólo factor desencadena todo el proceso. Es decir, puede ser algo tan banal como estar unas horas cerca de un aire acondicionado, comenzar a usar lentillas, o cualquier otra cosa habitual lo que pueda precipitar unos síntomas de sequedad. Y la culpa no es sólo las lentillas o el aire acondicionado, se suman todos los demás factores que existen aunque antes no daban síntomas.
* Factores externos:
Existen algún tratamiento para bajar la tensión del ojo que no es en colirios. Se toman por la boca, o inyectados en vena. En principio son para aumentos de tensión agudos, o relativamente transitorios. En teoría no entrarían en el repertorio del tratamiento crónico. En la práctica, las pastillas a veces tenemos que utilizarla algunas temporadas en glaucomas que no se controlan de otra manera.
También hay un tratamiento láser, llamado trabeculoplastia. Recuerdo nuevamente que estoy hablando del glaucoma crónico de ángulo abierto (para el de ángulo estrecho hay un tratamiento láser diferente). La trabeculoplastia consiste en hacer unos agujeros en el trabeculum.
Cirugía
No existe un sólo tipo de operación para el glaucoma. Los más utilizados en la actualidad son:

Válvula: Para un tipo de glaucomas concretos, o cuando ya han fallado las cirugías anteriores, tenemos el implante de un dispositivo valvular. Consiste básicamente en poner un tubo que saca el líquido del ojo hasta una válvula externa, que lo va dejando salir poco a poco.
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